Se mira en el espejo. Se peina y se echa su colonia. Ha quedado con ella para ir al teatro y a cenar.
Fueron a ver una representación de Calderón de la Barca, creo, éso es lo de menos. Les gustó mucho. Quizá a él más que a ella. Llegaron al restaurante y se sentaron en su mesa de siempre.
Él dijo: "Ya sabes, el vino de siempre y la carta, por favor."
Cenaron muy bien, y al llegar al postre, metió su mano en el bolsillo interior de la americana y sacó una cajita con recubrimiento de terciopelo.
Ella se quedó sorprendida, sabía que hoy era especial, pero...¿Tanto?
Él, abrió la caja y aparecieron un par de pendientes de oro con un diamante cada uno.
Y dijo: " Feliz 50 aniversario, cariño. Te quiero"
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