viernes, 16 de agosto de 2013

El vagón 29823 de la Central Line

En el vagón 29823 de la Central Line del metro de Londres (West Ruislip - Epping), viajan 35 personas. Cada una con su mundo, cada una con su vida. En un asiento está él.

Metro noventa, moreno, ojos marrones. Mirada perdida, inmerso en sus pensamientos, en sus cosas. Calza una boina negra, de pana. Nadie sabe lo que piensa, excepto él.

La gente le pregunta si se encuentra bien. Él responde que si, simplemente está pensando, en sus cosas. En su mundo interno tiene una de las mayores batallas a las que un ser humano puede enfrentarse. Una cruenta batalla en la cual, pensamientos, sentimientos, son desmembrados, descuartizados, diseccionados y llevados a una autopsia interna.

Poco a poco, no sin esfuerzo, recompone los pensamientos, los sentimientos, para, de alguna manera, lombricearse a si mismo. La katársis llega a su punto álgido. Se siente diferente, se piensa diferente. La gente no lo sabe, pero él si.

En el vagón 29823 de la Central Line del metro de Londres.

viernes, 26 de julio de 2013

Lombriceando, que es gerundio.

Llevo unos días de introspectiva. Lombriceando, vaya. Cojo la mierda que llevo dentro, la metabolizo y saco algo mejor, que visto lo visto, tampoco es muy complejo.

Lombriceo mis pensamientos, mis ideas, mis cosas, y, por difícil que parezca, siempre saco algo mejor que lo que pensaba, ideaba o coseaba. 

Lombriceo también mi forma de ser. Y puede ser que algún día, deje de ser gente, deje de ser persona, para ser, simplemente, lombriz.

Lombriz en el sentido de tragar mierda y sacar cosas buenas. Lombriz en el sentido de mirarme, verme, escucharme y ser mejor.

Es complejo ser lombriz. No se es lombriz de la noche a la mañana. Pasas por un proceso lombricístico, una katársis mental, ideal (de ideas, se entiende), una katársis conceptual en la cual, todo, absolutamente todo, pasa por la criba analítica y se queda solo lo bueno.

Yo, por eso, he decidido dar el paso. ¡¡¡QUIERO SER LOMBRIZ!!! No es fácil, pero tampoco es imposible.

Atte: Una futura lombriz.

sábado, 18 de mayo de 2013

¿Por qué una lombriz y no un águila?

Elegí la lombriz para darle nombre al blog por una razón. Las lombrices son despreciadas, por su condición de gusano, por su textura, por sus usos. Son cebos, y como mucho sirven para abonar la tierra. Pero nada más. Su viscosidad es asquerosa. Su color. La simple visión de una lombriz nos repugna. Pero, ¿y un águila? No. El águila es la madre de los cielos. Un ave rapaz. Majestuosa, vistosa, bonita. ¿Y una lombriz? Todo lo contrario. Subterránea, asquerosa y come mierda. Pues bien, sí, come mierda, pero sin las lombrices esa mierda se quedaría en la tierra. Y, ¿quién planta tomates en la mierda? Otra cosa es la mierda que les echas para que crezcan sanos, y fuertotes. Pero si no fuera por las lombrices... Por eso elegí ser una lombriz. Para depurarme. Soltar todo lo que no me permito decir delante de nadie. No es que no me lo permita, pero la licencia de expresarme en prosa no me la tomo muy a menudo. Por eso, aquí me depuro, saco la mierda y dejo lo que me sale escrito por aquí. Si fuera un águila, esto estaría lleno de mierda.