viernes, 16 de agosto de 2013

El vagón 29823 de la Central Line

En el vagón 29823 de la Central Line del metro de Londres (West Ruislip - Epping), viajan 35 personas. Cada una con su mundo, cada una con su vida. En un asiento está él.

Metro noventa, moreno, ojos marrones. Mirada perdida, inmerso en sus pensamientos, en sus cosas. Calza una boina negra, de pana. Nadie sabe lo que piensa, excepto él.

La gente le pregunta si se encuentra bien. Él responde que si, simplemente está pensando, en sus cosas. En su mundo interno tiene una de las mayores batallas a las que un ser humano puede enfrentarse. Una cruenta batalla en la cual, pensamientos, sentimientos, son desmembrados, descuartizados, diseccionados y llevados a una autopsia interna.

Poco a poco, no sin esfuerzo, recompone los pensamientos, los sentimientos, para, de alguna manera, lombricearse a si mismo. La katársis llega a su punto álgido. Se siente diferente, se piensa diferente. La gente no lo sabe, pero él si.

En el vagón 29823 de la Central Line del metro de Londres.

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