Llevo unos días de introspectiva. Lombriceando, vaya. Cojo la mierda que llevo dentro, la metabolizo y saco algo mejor, que visto lo visto, tampoco es muy complejo.
Lombriceo mis pensamientos, mis ideas, mis cosas, y, por difícil que parezca, siempre saco algo mejor que lo que pensaba, ideaba o coseaba.
Lombriceo también mi forma de ser. Y puede ser que algún día, deje de ser gente, deje de ser persona, para ser, simplemente, lombriz.
Lombriz en el sentido de tragar mierda y sacar cosas buenas. Lombriz en el sentido de mirarme, verme, escucharme y ser mejor.
Es complejo ser lombriz. No se es lombriz de la noche a la mañana. Pasas por un proceso lombricístico, una katársis mental, ideal (de ideas, se entiende), una katársis conceptual en la cual, todo, absolutamente todo, pasa por la criba analítica y se queda solo lo bueno.
Yo, por eso, he decidido dar el paso. ¡¡¡QUIERO SER LOMBRIZ!!! No es fácil, pero tampoco es imposible.
Atte: Una futura lombriz.